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martes, 22 de abril de 2014

EMPEZAMOS MAL, MUY MAL - PARTE II

(viene de aquí) Para reiniciar y cambiar de humor, recurrí a una fórmula que no me falla: negocios de recuerdos y baratijas + arte.
Primero fui a ver los puestos locales, y encontré otra ventaja de Amsterdam para quienes tenemos un gusto cuestionable: hay souvenirs pintorescos por todas partes. Fui a buscarlos.

Tulipanes en todos los formatos

lunes, 21 de octubre de 2013

VIVIR CAMINANDO

Una de las pocas sugerencias concretas que me llevé de viaje, fue la de mi querida amiga Marisol, quien me hablo de unos tours, conocidos también como free walking tour.
En Praga no lo había podido hacer, pero lo tuve muy presente para Berlín. No solo estoy agradecida por el consejo, sino que es una de las cosas que recomiendo casi con fanatismo a cualquier persona, no importa la edad o el estilo de viaje que estén haciendo.
En la puerta de Brandenburgo, un grupo de hispanoparlantes nos juntamos con nuestra guía, la española Lucía, que estaba lista para llevarnos al tour del tercer reicht.

Se llevan toda la (merecida) atención
Fuente

lunes, 2 de septiembre de 2013

LA PANDILLA - PARTE II

(Viene de aquí) Ante el ofrecimiento de la adorable finlandesa, -a quién recién conocía- y como era Francesco quien me había presentado a todos, le pregunté a él si estaba bien irme unos días a lo de Pilvi, o la propuesta era sólo producto del entusiasmo de un viernes por la madrugada. Él fue muy claro: "Pilvi es la mejor, si te invitó a su casa, podés ir sin problemas".
Y así lo hice. Dejé el horrible hostel "Santa Monaca", y llegué a lo de mi nueva anfitriona, que me recibió con una sonrisa y el almuerzo listo.
Acomodé las pocas pertenencias que llevaba conmigo, y, si obviamos algunos detalles, se podría decir que, técnicamente, ya estaba viviendo en Europa.


Tercer hogar fiorentino, el mejor, en la
Via Santa Reparata

viernes, 8 de marzo de 2013

ESTOY VESTIDA PARA PRAGA

La última vez que miré a Budapest, mis párpados se sentían  pesados por el sueño.
Las calles estaban vacías, iluminadas por el primer sol de la madrugada, con el que yo había amanecido para seguir viaje a Praga.
Muy lejos de esos trenes veloces, puntuales y confortables que son marca registrada del viejo continente, o de los míticos vuelos super baratos que proveen las líneas aéreas de bajo costo, yo seguía viajando en autobús.
Vivir en un país tan grande como Argentina hace que sus habitantes estemos acostumbrados a viajar muchas horas por tierra. Y yo no me iba a amedrentar por hacer un tramo de 530 kilómetros en seis horas y media. Especialmente cuando el costo de ello es de veintidós euros.
Tenía tiempo, ganas de ahorrar y estaba de buen humor a pesar de que el horario de salida era a las siete de la mañana desde un rincón gris y soviético de la ciudad: la terminal de la empresa Orangeways, en las puertas del estadio Albert Florian


Este blog le debe mucho a los autobuses

domingo, 24 de febrero de 2013

¿A DÓNDE VAN LAS BUENAS CHICAS?

Ya mencioné que en Budapest me sentí muy a gusto, y por eso me quedé un día mas de lo planeado.
Con mi adorable compañera, no nos separamos un solo momento. Cada descubrimiento lo hicimos juntas.
Una charla muy corta nos había alcanzado para tomar la decisión de unirnos y seguir adelante en Hungría, y creo que tuvimos suerte, o al menos yo se que la tuve.
No resulta sencillo acordar con personas totalmente desconocidas (y culturalmente distintas a uno), pero cada encuentro concebido por el azar traería cosas buenas.
Y yo, no dejaría de pensar un solo día en la cuestión de las coincidencias. 
Gente conociéndose y despidiéndose todo el tiempo.
La mañana del cuarto día nos encontró decidiendo el rumbo de la fecha.

¿A dónde ir?

miércoles, 16 de enero de 2013

A UN LADO Y AL OTRO


Una de las características mas conocidas de Budapest es que surge de la unificación de dos ciudades, que se encuentran a un lado y al otro del río Danubio: Buda y Pest. Ésta última se sitúa en una planicie: allí se encuentra la mayor parte de la población y se desarrolla toda la actividad de la ciudad. Buda en cambio, está elevada sobre una colina y es la vieja capital húngara. Nos dirigimos hacia allí, para ver que nos esperaba en el lado oeste del río.                                                                                                                
Listas para cruzar al lado occidental

martes, 2 de octubre de 2012

GOOD BYE PERÓN

Ya había pasado dos noches en Venecia, y eso había sido suficiente para mí.
La mañana me encontraba como siempre: haciendo todo a último momento.
Tenía que cruzar la primera frontera internacional, no había hecho averiguaciones y no sabía como partir. 
Andrea, el dueño del hostel, solo hablaba italiano, tenía una mala conexión a internet, y su pequeña computadora era casi imposible de usar.
Sin saber a ciencia cierta cómo llegar a Austria, fui a Santa Lucía Centrale para encontrar un modo de irme.
No había nada directo desde allí a algún sitio cercano a Viena, y me sentí desconcertada. Pero entonces llegó el recuerdo.
Los argentinos crecimos escuchando las duras historias de los inmigrantes europeos que llegaron al país: no solo las de nuestras propias familias, sino las de todas las personas que conocemos.


Algunos de los italianos que llegaron a
Argentina