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martes, 22 de abril de 2014

EMPEZAMOS MAL, MUY MAL - PARTE II

(viene de aquí) Para reiniciar y cambiar de humor, recurrí a una fórmula que no me falla: negocios de recuerdos y baratijas + arte.
Primero fui a ver los puestos locales, y encontré otra ventaja de Amsterdam para quienes tenemos un gusto cuestionable: hay souvenirs pintorescos por todas partes. Fui a buscarlos.

Tulipanes en todos los formatos

lunes, 25 de noviembre de 2013

BORN TO DIE IN BERLIN

Hace un par de semanas estaba en la casa de mi amiga Carolina, y leí en voz alta algunos párrafos de un libro que aún no terminé, pero me encanta. Ella hizo lo mismo cuando eligió, con mucho acierto, unos fragmentos muy interesantes.
Si algo nos gusta mucho queremos darlo a conocer para compartir el placer que nos produce: hacemos sonar canciones, recomendamos esos lugares que nos parecen imprescindibles, regalamos ese libro esencial, o como en el caso anterior, directamente lo recitamos en voz alta.

Las chicas leíamos, como en el cuadro de Breyer
Fuente

domingo, 10 de noviembre de 2013

NO LLORES, NENA

Hace algunos años me mudé a Buenos Aires, pero gran parte de mis amigos y mis lugares de siempre quedaron a cincuenta kilómetros, en la ciudad de La Plata. No es lejos, pero tampoco puedo estar ahí cada vez que quiero.
Desde entonces, elaboro teorías de baja calidad sobre la soledad, lo sobrevaluado de las actividades grupales y  los puntos fuertes de mantenerse un poco aislado.
Por supuesto que el viaje me dio mucho mas material para seguir enunciando hipótesis de validez muy cuestionable sobre el espíritu humano. 
Viajar sin compañía es mas que no tener a nadie con quien pasear: implica estar con uno mismo -obviamente- y la vida emocional también sale de excursión. Es una gran manera de conocerse, pero también de hartarse del yo.


La distancia entre mis dos lugares

jueves, 31 de octubre de 2013

LAS MEJORES COSAS

Cuando el viaje era algo que le pertenecía al futuro, todo estaba hermosamente idealizado. Pero al acercarse la fecha de partida, la mente se empezó a dispersar (¿cuándo no?) en forma de pensamientos cargados de singulares inquietudes: a equivocarme con los transportes, a no poder comunicarme, a correr peligros legales o a tener problemas de salud, especialmente a quebrarme (jamás me fracturé, pero era una imagen recurrente, no se por qué).
Lo que nunca pensé mientras me bloqueaban los temores, es que una de las mejores cosas que tendía el viaje serían las personas. Era un domingo por la mañana y tenía que encontrarme con una de ellas.


Nos encontramos en la calle Bernauer 

sábado, 7 de septiembre de 2013

EL PRIMER MES

Me despedí definitivamente de Italia una tarde lluviosa, luego de perder un tren en las estación Rifredi de Florencia, y de soportar una demora de dos horas en el que abordé tres horas después. Debido a un pasajero desequilibrado, hubo que frenar en una estación cerca de Reggio Emilia  y esperar a una ambulancia. Entregada a los contratiempos que me siguieron desde que había decidido regresar, y sin ánimos de lamentarme por el atraso que en total fue de cinco horas, me hice amiga de mis compañeros de carroza, con quienes nos contuvimos en la espera, compartimos historias, y se ocuparon de que llegara a salvo a mi hostel, a medianoche. La Gente seguía ahí cuando la necesitaba.

Horas esperando en la carrozza
Fuente

lunes, 2 de septiembre de 2013

LA PANDILLA - PARTE II

(Viene de aquí) Ante el ofrecimiento de la adorable finlandesa, -a quién recién conocía- y como era Francesco quien me había presentado a todos, le pregunté a él si estaba bien irme unos días a lo de Pilvi, o la propuesta era sólo producto del entusiasmo de un viernes por la madrugada. Él fue muy claro: "Pilvi es la mejor, si te invitó a su casa, podés ir sin problemas".
Y así lo hice. Dejé el horrible hostel "Santa Monaca", y llegué a lo de mi nueva anfitriona, que me recibió con una sonrisa y el almuerzo listo.
Acomodé las pocas pertenencias que llevaba conmigo, y, si obviamos algunos detalles, se podría decir que, técnicamente, ya estaba viviendo en Europa.


Tercer hogar fiorentino, el mejor, en la
Via Santa Reparata

jueves, 22 de agosto de 2013

LA PANDILLA - PARTE I

Esperando que avanzara un embotellamiento en la ruta que va de San Gimignano a Florencia, dentro de un bus sin aire acondicionado en un día que promediaba los treinta grados centigrados, entendí que también en eso los argentinos nos parecemos a los italianos. No solo en hablar a través de gestos, expresar sin disimulos nuestras rabias y amasar pastas, sino también en la desorganización, el caos vehicular y la falta de previsión.
Traté de pensar un poco en eso, para distraerme del retraso. Me estaba empezando a preocupar porque me estaban esperando y si ese tipo de inconvenientes viales eran como los que conocía, entonces no sabía a ciencia cierta cuanto tiempo podría estar detenida.

La vida es lo que sucede mientras esperamos

miércoles, 24 de julio de 2013

TIEMPO DE VOLVER

Ya en ésta historia conté el extraño sentimiento que me provocó dejar atrás Italia.           
Me resultaba inevitable pensar en que algo quedaba pendiente, y ¿Quién sabe cuando podría regresar?                                               
Abandoné las decisiones impulsivas hace unos años, y por eso necesitaba opiniones a la hora de hacer un cambio importante. Estando sola, algunas dudas se consultaban por correo electrónico con amigos, pareja y familia.                                           
Pero fue Javi, mi compañero argentino en Praga, quien eliminó  mis dudas. Mientras él evocaba con brillo en los ojos algunos de los tantos imperdibles rincones de Toscana, me sentó en la computadora para que comprara un billete y terminara con las preguntas.
Así quedó mi prolijo cronograma, modificado

sábado, 2 de febrero de 2013

QUE NO TERMINE EL DÍA


Que yo trate de ejercitar mi tranquilidad, que evite las confrontaciones porque me incomodan, no significa que me sobre la paciencia.
Estar de viaje, visitando lugares completamente nuevos, reconociendo que estamos viviendo cosas increíbles, no va a borrar las obsesiones y complejos de golpe.
Suelo quejarme por deporte, siento ansiedad a menudo, pero también filtro casi todas mis experiencias a través del humor. Cada noche duermo con con piyama y me burlo de mis propios hábitos. Llevo todo eso conmigo a donde sea.
No nos engañemos: nuestras miserias y  virtudes se cargan en la valija y nos acompañan siempre.


Efectivamente: voy con piyama a todas partes.

domingo, 14 de octubre de 2012

QUERIDA VIENA...


...Estoy tratando de descubrir tu encanto, pero me resulta difícil encontrarlo.
No me malinterpretes: sos bonita y ordenada, si no lo sos vos, ¿Quien lo sería?
Camino entumecida bajo tu cielo gris y tu llovizna interminable, bordeo tus calles estrictas, tus edificios planos y correctos, husmeo en tus rincones, y no se qué pensar.
Tenés a la princesa Sissi, aspirante a María Antonieta, a tu gente pálida, y tus turistas...ni siquiera se molestan en venir demasiado de otros países.  Te visitan germanos que dan vueltas y compran sin parar por ahí.


¿Quienes serán los visitantes que compraron los zapatos
mas feos de Europa?


¿En dónde están los menores de 40 años? Puede que en el sur de España, tomando sol.

Quisiera saber en qué momento usan tus mujeres todos esos vestidos livianos y llenos de estampados veraniegos que muestran los escaparates. Tu primavera va a darme neumonía.
Sos la hija que estudió contabilidad para seguir el mandato paterno, agradar y no salirse de la línea. La chica que era linda en el colegio secundario, pero nunca demasiado como para enloquecer a nadie.
La ropa típica de tus hombres deja ver sus rodillas, tu comida me vacía el alma, tus inmediaciones huelen a kebab, tus precios son excesivos y tus sonidos son irreconocibles a mis oídos del sur.


El conocido sex appeal austríaco
Por primera vez en dos semanas, me siento en verdad a miles de kilómetros.


martes, 2 de octubre de 2012

GOOD BYE PERÓN

Ya había pasado dos noches en Venecia, y eso había sido suficiente para mí.
La mañana me encontraba como siempre: haciendo todo a último momento.
Tenía que cruzar la primera frontera internacional, no había hecho averiguaciones y no sabía como partir. 
Andrea, el dueño del hostel, solo hablaba italiano, tenía una mala conexión a internet, y su pequeña computadora era casi imposible de usar.
Sin saber a ciencia cierta cómo llegar a Austria, fui a Santa Lucía Centrale para encontrar un modo de irme.
No había nada directo desde allí a algún sitio cercano a Viena, y me sentí desconcertada. Pero entonces llegó el recuerdo.
Los argentinos crecimos escuchando las duras historias de los inmigrantes europeos que llegaron al país: no solo las de nuestras propias familias, sino las de todas las personas que conocemos.


Algunos de los italianos que llegaron a
Argentina

lunes, 17 de septiembre de 2012

LA CENA, LAS CANCIONES Y LA GENTE

Ya era un hecho que no quería irme de Firenze.
Eso, sumado a que mi compañero dejaba la ciudad para ir a Venecia, me produjo una ligera sensación de melancolía.
Pero aún podía sentir la calidez del día en la piel, y armé mi plan para la jornada: el punto fuerte sería visitar La Accademia.
Vería al David de Michelangelo, y eso, en términos de mi frenesí renacentista, era una cita.
¿Estaba yo por conocer al hombre de mi vida?
¿O solo empezaba un camino que me conducía directo a la insanía?
Mi paso por la ciudad no podía medirse en términos de cordura. 
Solo decidí prepararme para el momento.
Dado que no estaba comiendo muy bien, tomé un merecido almuerzo frente a Santa María Novella y me acomodé para seguir.




lunes, 13 de agosto de 2012

ATLÁNTIDA

Hace un tiempo comenté que para mi Europa era como la Atlántida: no podía dar fe de su existencia.
Me resultaba tan lejana, tan inalcanzable, tan hermosa en cada postal, que si no lo veía no lo creería.
Los niveles de idealización se dispararon locamente cuando empecé a estudiar historia del arte.
El viejo continente eran las imágenes de las diapositivas que se proyectaban en las paredes descascaradas de la facultad.
¿Donde estas, Europa? Me preguntaba yo, mirando una y otra vez los libros de los grandes museos, los apuntes de arquitectura, las fotografías de las ciudades. Una tarde de Octubre me di cuenta que era posible. En minutos hice un cálculo mental de rigurosidad muy dudosa y lo supe: yo también iría, pero por nada del mundo quería decirlo. Ridículamente supersticiosa, estaba convencida de que si las palabras salían de mi boca todo se echaría a perder.
Como no entiendo de previsión, aunque tenga conocimiento de una fecha límite con muchísima anticipación, termino haciendo todo a último momento. Así llegue a las vísperas de mi viaje.  Aún cuando me iba sola por dos meses, salí del país con una escueta guía hecha en casa, y un cronograma muy pobre. A eso le sumé  una identificación de estudiante con mi fecha de nacimiento adulterada, mis locas expectativas, las fantasías  acumuladas a lo largo de años, y casi veinte kilos de valija.
Durante noches había pensado en las desgracias que podrían sucederme: perder el pasaporte, ser víctima de una estafa por la confusión idiomática, o caer presa de la trata de mujeres como en la película de Liam Neeson.
“Taken”: de cómo una aventura por Europa se convierte en una carrera desesperada por salvar a una joven de la esclavitud sexual. Alentador.