(Viene de aquí) Ante el ofrecimiento de la adorable finlandesa, -a quién recién conocía- y como era Francesco quien me había presentado a todos, le pregunté a él si estaba bien irme unos días a lo de Pilvi, o la propuesta era sólo producto del entusiasmo de un viernes por la madrugada. Él fue muy claro: "Pilvi es la mejor, si te invitó a su casa, podés ir sin problemas".
Y así lo hice. Dejé el horrible hostel "Santa Monaca", y llegué a lo de mi nueva anfitriona, que me recibió con una sonrisa y el almuerzo listo.
Acomodé las pocas pertenencias que llevaba conmigo, y, si obviamos algunos detalles, se podría decir que, técnicamente, ya estaba viviendo en Europa.
| Tercer hogar fiorentino, el mejor, en la Via Santa Reparata |
