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lunes, 14 de abril de 2014

EMPEZAMOS MAL, MUY MAL - PARTE I

La vida de turista es dejar de lado cierta previsibilidad, aunque algo se repita invariablemente: rearmar la valija, buscar la forma de llegar a la siguiente lugar, abandonar cada tres o cuatro días una ciudad con la certeza de que quedó tanto por conocer. De modo que podría hablar de una rutina: la de despedirse.                
Me tocaba decirle adiós a Berlin, y lo hice pensando en las cosas lindas que vendrían, y no en lo que dejaba. Me hacía ilusión pensar en el próximo destino, quería sentirme animada.
Otra vez en una terminal, apuré mi cappuccino para subirme al bus que tenía un cartel luminoso que decía Amsterdam. Qué bien se sentía eso de ir hacia adelante, pero que poco iba a durar el efecto positivo. Por eso decido usar esto como lugar de catarsis y espacio anti publicitario.

Adiós Berlin...
Fuente

viernes, 20 de septiembre de 2013

LA CIUDAD RENACIDA

Viajar en tren es fabuloso. Todas las historias que traían a este lado del mundo los amigos y conocidos sobre los ferrocarriles europeos resultaron, la mayoría de las veces, ciertas: rapidez, eficiencia, puntualidad. Pero también es verdad que la opción mas económica son los autobuses.
Si se privilegia exclusivamente el factor dinero, y el tiempo no escasea, sera una buena forma de ahorrar.
"¿No compraste el Eurail pass? Es lo mas barato". Patrañas. Barato es soportar las horas de viaje por una autopista. 
Pero esto no importa, no voy a  volverme una guía de recomendaciones para viajeros. El punto es que, siendo los trenes una excepción para mi, disfruté lo que sería el último cruce internacional hecho en sobre vías: el paso de República Checa a Alemania. 


Dejando Bohemia para ir a Sajonia

lunes, 24 de septiembre de 2012

VENECIA (ES MEJOR) SIN TÍ

Venecia fue un agujero negro en mi camino.
Prácticamente no la conozco, no se como es.
Solo anduve en vaporetto y me enojé muchísimo. 


L'acqua
                       
Llegué a la ciudad de los canales bajo la misma cortina de lluvia con la que había salido de Firenze.
Desde el hall de la estación veía agua por todas partes, miraba desde la ventana del tren mi paraguas, que  había quedado dentro del vagón (una vez que salís no se pueden abrir las puertas para reingresar).
Ahí si que no tenía opción para llegar a destino: pedí asesoramiento en la oficina de turismo donde compré un mapa, un pase para andar en barco y recibí las indicaciones para llegar al hostel.
Intento ubicarme, pero al empezar a caminar descubro una de las particularidades venecianas: las calles no tienen nombre.




martes, 28 de agosto de 2012

ARRIVEDERCI FORRA

Algo que sucede en Roma, es que, por el enorme caudal de visitantes, es posible pasar el día entero sola, pero en los lugares de hospedaje circula tanta gente, que hasta se puede elegir la compañía.
Por eso, la última noche reuní a dos chilenas y dos estadounidenses a quienes dirigí a un comedero de bajo presupuesto llamado Pastarito, en donde por 2.50 comí una bruschettas geniales con salmón y queso ahumado. El resto del grupo estaba feliz por la relación precio - calidad.

Frente a San Giovanni in Laterano, el modesto
Pastarito cumple. Sin pretensiones.
Había sido un buen día gastronómico. Durante el almuerzo en la Vía Cavour cambié mi opinión sobre la pizza, probando dos variedades deliciosas :

En la Via Cavour 279, amé la pizza
y el calzone italiano



miércoles, 22 de agosto de 2012

LA MITAD DE TODO

Casi el 50% del patrimonio cultural declarado por la UNESCO está en Italia. Una parte de él está en Roma. Esto la vuelve un ciudad fascinante, pero también abrumadora.


Francesco Totti, ídolo de la Roma. Declarado guapo
por la UNESCO
Cada espacio es increíble, hay tanto en todas partes que por momentos cuesta fijar la atención.  Caí a los pies de la ciudad eterna, rendida ante su magnificencia, aunque no por eso iba a evitar quejarme en silencio. No tener que depender de otra persona y trazar tu propio recorrido es una gran ventaja, pero el cansancio de la caminata y la sensación de estar en una urbe inabordable, me estaba poniendo cabrona. Empecé a maldecir para mis adentros, y cuando caí en la cuenta, no pude hacer otra cosa que burlarme de mí misma (también para mis adentros, porque no tenía a quien indicarle lo ridículo de aquello). 
Oportunamente había recibido otro mail de mi amigo Fede (a quien yo le había contado que por momentos sentía que me irritaba innecesariamente), y él  escribía: