jueves, 22 de agosto de 2013

LA PANDILLA - PARTE I

Esperando que avanzara un embotellamiento en la ruta que va de San Gimignano a Florencia, dentro de un bus sin aire acondicionado en un día que promediaba los treinta grados centigrados, entendí que también en eso los argentinos nos parecemos a los italianos. No solo en hablar a través de gestos, expresar sin disimulos nuestras rabias y amasar pastas, sino también en la desorganización, el caos vehicular y la falta de previsión.
Traté de pensar un poco en eso, para distraerme del retraso. Me estaba empezando a preocupar porque me estaban esperando y si ese tipo de inconvenientes viales eran como los que conocía, entonces no sabía a ciencia cierta cuanto tiempo podría estar detenida.

La vida es lo que sucede mientras esperamos

Corriendo sin dejar de mirar el reloj logré llegar. 
Por aquí conté cómo un encuentro casual terminó convirtiéndose en una hermosa cena, cómo una conversación el calle me volvió un poco amiga de dos chicos italianos.
Pues bien, cuando regresé a la bella Firenze me comuniqué con ellos. Tal vez pudiésemos vernos de nuevo. Respondió Francesco -su amigo el guitarrista no estaba disponible ese fin de semana- y en compañía de la buena fortuna llegué a tiempo a las puerta de la Iglesia Santa Croce a su encuentro. No habíamos planeado nada y cuando nos vimos me enteré que habría otra comida, esta vez en su casa, y con sus compañeros de piso.

 Llegué a Santa Croce mientras atardecía
Al llegar, me presento a la pandilla, integrada por Marco: un estudiante de economía originario del sur de Italia, Debora: una bella chica húngara y Pilvi: una dulzura finlandesa, también invitada, pues no vivía allí.
Fui recibida nuevamente con calidez y sonrisas. 

Debora: belleza magyar
 Mientras los varones se ocupaban de la cena, me puse al día con las chicas, y cuando todos nos sentamos a la mesa, no paramos de conversar, contarnos historias y reírnos. La charla abarcó tópicos como The simpsons hasta presidentes de repúblicas, y no había freno cultural que nos detuviera.
Volvía a suceder: percibir la intensidad del afecto y la confianza de esas personas que un par de horas atrás no me conocían. Era en esos momentos en donde no quedaba lugar para la mas mínima suspicacia. Estaba rodeada de buena gente, así de simple. Y entonces no necesitaba más.

Marco: bravo exponente de la Puglia

En un momento de la noche, era evidente que el Martini había hecho efecto en Pilvi, pues empezó a decir que el chocolate finlandés era uno de los mejores. Estaba tan convencida que nos desafió a ir a su casa, en el casco histórico, a probarlo.

Supongo que comimos algo así, nunca lo sabré

Por supuesto que era un chocolate regular, pero fue divertido cruzar por la ciudad quieta y seguir conociendo el estilo de vida de los estudiantes de intercambio mientras hacen la famosa beca Erasmus: una especie de viaje de graduación en medio de la carrera universitaria. 

Para más información, ésta película -"Piso
compartido", en 
español- explica de qué se
trata el programa Erasmus

Muy seria, la finlandesa volvió a hablar: me dijo que tenía que dejar mi hostel e irme a su casa. Sus compañeros de piso se habían ido por el fin de semana, y consideró que yo no debía gastar mas dinero en alojamiento.

Pilvi: dulzura finlandesa
Le agradecí, aclarando que no era necesario. Pero me insistió, diciéndome que al día siguiente me esperaba.
El resto de la noche se hizo brutalmente corta. Bajo la vívida certeza de que el tiempo estaba transcurriendo muy deprisa -y nada podía detener eso- el insomnio me dejó ver el comienzo de un día nuevo. El sol se filtró por las persianas abiertas y me golpeó la cara cuando casi todo alrededor seguía durmiendo.


Francesco, orgullo toscano de pies a cabeza

No necesité que sonara la alarma para levantarme. 
Confundida en parte por el sueño, me concentré en la bocina de una ambulancia que se oía a lo lejos. Llamó mi atención que el sonido era distinto al que yo conozco. Ese detalle tan pequeño fue otra de las tantas cosas que me indicaba que estaba lejos de casa. Divagué un rato largo sobre aquello, consciente de que estaba en donde deseaba. Todas las elecciones (las equivocadas, las acertadas) me habían llevado hasta ahí.
El nuevo día deparaba mas cosas. Era temprano, pero afuera ya se levantaba otra prodigiosa jornada de sol y me esperaba una casa nueva, un verdadero hogar fiorentino.






9 comentarios:

  1. Lo del autocar puedo entenderlo, para morirse.

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  2. Yo entendí que esperar en un atasco de tráfico es otra forma de sentirse en casa, la familiaridad puede ser extraña algunas veces.

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  3. Esas cosas inesperadas son las mejores de los viajes... conocer gente y que resulte tan copada! No te olvidas mas de esa sensación, la de vivir. Besos!!!

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  4. Casi todos los imprevistos me han dado hermosas satisfacciones, y por supuesto lo que vos señalas, la sensación (o mas bien la certeza) de vivir. Solo me faltaría extenderlo al día a día.
    Nos vemos pronto!

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  5. Después de leer "La autopista del sur", cualquier embotellamiento es aburrido pero notablemente más corto. Además es una oportunidad excelente para pensar que siempre se puede estar peor, sobre todo si estás en Italia y no en Ing. Budge.
    Mi mente de psicopata dice que cualquier reunión de varias personas de distinto sexo puede devenir en una fiesta "bunga-bunga", pero como bien me hiciste saber gracias a tus experiencias anteriores durante este viaje, y ahora también, pueden suceder encuentros mucho más interesantes e instructivos.
    Un beso.

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  6. Debo aclarar que me abstuve de escribir un epígrafe en la foto haciendo la referencia cortazariana.
    Y nunca, nunca dejé de pensar: "Mas vale aprovechar este momento, porque cuando vuelva voy a seguir viviendo a tres cuadras de Plaza Constitución.

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  7. Adesso sono curioso di sapere che rumore fa un'ambulanza argentina.

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    1. Posso assicurare che questo tipo di suoni sono interessanti solo sotto gli effetti di insonnia causata da una notte strana. In un'altra situazione, nessuno avrebbe prestato attenzione a un'ambulanza. Ma sarai sempre benvenuto se vuoi sentirli.

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  8. ESTIMADOS HERMANOS:
    Solicito la reinvindicacion de las modas antiguas de las pandillas juveniles como la mara rapera, la mara burguesa techno, la mara rockera y la mara break 12A citados en el blog de la MARA 5 de mi nación Guatemala de la América Central del sitio MARA5.BLOGSPOT.COM.

    Atentamente:
    Jorge Vinicio Santos Gonzalez,
    Documento de identificacion personal:
    1999-01058-0101 Guatemala,
    Cédula de Vecindad:
    ORDEN: A-1, REGISTRO: 825,466,
    Ciudadano de Guatemala de la América Central.

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